En la zona noroeste de la provincia salmantina, más concretamente en los pueblos de Las Arribes del Duero, es tradición salir a comer el hornazo el domingo y lunes de Pascua, que este año no ha sido posible hacerlo en el campo como es costumbre; tuvo que ser a cubierto.
Pascua florida sí, lluviosa también, muy lluviosa y como ya caía sobre mojado, no fue posible extender manta y mantel en el campo para dar cuenta del típico hornazo. No pudo ser; el suelo era una esponja; y hasta las peñas estaban ablandadas, oí decir. A pesar de la lluvia la reunión familiar en torno al hornazo sí fue posible, se cumplió. No así los paseos, encuentros y charlas con paisanos y amigos llegados de todas partes. Otra vez será.
Basta contemplar las imágenes y vídeos abundantes por nuestros blogs para hacerse una idea de cómo han transcurrido estos días en el pueblo. Aquí os dejo este recuerdo de la tarde del 31 marzo.
Dedicado a Javi Recio conocedor y amante de estas tierras, que tantas veces nos ha mostrado en crecidas, cascadas y torrentes; ausente en esta ocasión.